Autor: Victor Casado

Miembro de: Plasta, Analgésicos, Suena a rayos y truenos, Explosivos RC., Estum non est Paestum, Los Indomables, Los Innegables

Fecha: Enero 2013

Hace varias semanas recibi un mail de Manolo Doval diciéndome que si quería escribir una relación de las 10 canciones que han marcado mi vida. La idea me sedujo, pero hasta la fecha no tenido oportunidad de reunir el tiempo necesario para echar un vistazo atrás.

La situación en Mali me ha dado esa oportunidad.

Hace tiempo alguien dijo de mí que me apuntaba a un bombardeo, pues bien, en este caso me he apuntado antes de que empezaran a bombardear. Ahora estoy esperando que se tranquilice la situación para ir a trabajar a Mali y entre noticiario y noticiario reviso mi colección de casetes, que todavía conservo, para ir eliminando las que no voy a cargar en mi equipaje.

¿Por qué cargo todavía con un cajón de cintas de casete cuando hay medios mucho más cómodos?, es más, ya solo me funciona un reproductor de cintas, el resto ha sucumbido al paso del tiempo.

Pues bien, conservo mis casetes porque son parte de mi memoria, porque yo mismo las grabé buscando los discos o ahorrando para comprarlas. Y cuando no tenga ningún medio para reproducirlas guardaré las carátulas para recordarlas. Tener acceso a la música y recordar la música son dos cosas distintas.

Bueno, pues después de este rollo vamos con el otro.

 

De pequeño en casa, cuando llegaba el verano aparecía un tocadiscos el “Phillips Monoaural”, portátil. En aquella época por la mañana en vacaciones solo podías salir a la calle a jugar, (no había televisión por la mañana y tampoco había muchos coches), o te quedabas en casa oyendo la radio: Luis Mariano, Manolo Escobar, ecétera… O poniendo discos: Beatles, Frank Sinatra, Brincos,…

Yo era muy hogareño y no me gustaba la radio.

Mi vocación musical surgió en un momento muy concreto, día, hora y minuto (ahora no recuerdo el minuto exacto pero se podría localizar). Fue la nochevieja de 1973. Yo tenía 15 años y mientras los adultos cenaban a los niños nos habían dejado en una mesa a parte al lado de la tele, para que no molestáramos.

A eso de las 10:30 en un programa que recopilaba las listas de éxitos de 1973…

De repente, de súbito, de improviso,… apareció una rubia tocando el bajo embutida en un mono de cuero, con la cremallera abierta un punto más de lo moralmente aconsejable para la época; y acompañada de tres melenudos en camiseta y sin afeitar (obsérvese el detalle de las apreciaciones a pesar de los muchos años transcurridos). Se trataba se Suzi Quatro, y el tema “Cant the Cant”.

 

El subidón hormonal que me dio fue de los que te hacen pasar página.

El día dos de enero de 1974 a las 10 de la mañana compré en Goher Shop el single por 100 pelas de la época.

YO QUIERO SER BATERIA PELUDO, SIN AFEITAR, CON CAMISETA DE TIRANTES SUDADA Y TOCAR EN UN GRUPO CON UNA RUBIA BUENORRA.

Así comienza mi historia musical. Poco después fui contagiando mis inquietudes a mis amigos y  fuimos montando una especie de grupo de rastreo y búsqueda de música, de la que no salía por la tele o por la radio.

Mi amigo Fernando, que siempre fue muy meticuloso, en vez de ir a Goher Shop a rebuscar y comprar singles a 20 duros, pilló una revista especializada y se compró el calificado como mejor LP de 1973.

Se lo mandaron por correo. Se trataba de Quadrophenia, de Los Who.

Para mí aquello era un despilfarro, por el mismo precio yo me había comprado tres singles  y una cinta grabada.

Pero estaba equivocado. Aquello era otra dimensión, el disco, las fotos, la historia y la música.

Ya estaba decidido, YO QUIERO SER BATERIA PELUDO Y CON CAMISETA DE TIRANTES SUDADA.

Si tengo que elegir un tema de Quadophenia me quedo con “The real me”.

Para oírla bien, cogía los dos bafles del equipo (en aquella época el equipo de música se había incrementado con una pletina estéreo (“Phillips” por supuesto) y los agarraba uno en cada oreja, como si fueran unos auriculares tamaño XL.

Mi madre me miraba como diciendo “tenemos un niño tonto”, pero, así es como hay que oir a Keit Moon.

 

Mi tercer impacto, musicalmente hablando se produjo unos años más tarde, en 1976, por aquellas fechas yo ya tocaba la batería en un grupo, aunque carecíamos de una línea definida (por no decir que carecíamos de todo). Por aquella época abundaban los supergrupos y los megaartistas, pero algo se estaba cociendo, había algo eléctrico en el ambiente y de repente llego la descarga que estaba esperando: Dr. Feelgood “stupidity”.

 

Wilco Jhonson, Lee Brillaux, Jhon B. Sparks y The big Figure se convirtieron en mi referente durante muchos años, y aun lo son.

Una de las cosas que me han hecho más feliz en estos últimos años ha sido encontrar y grabar en un CD las imágenes de ese y otros conciertos de Dr. Feelgood.

Cada vez que oigo el rif de armónica de “going back home” se me ponen los pelos de punta.

Por cierto, parece ser que a Wilco Jhonson le han detectado un cáncer de páncreas terminal y para hacerlo oficial, se va a hacer la gira DEFINITIVA en marzo. Genio y figura hasta la sepultura.

Se unirá de nuevo a Lee Brilleaux, que ya le esta esperando. Espero que no se encuentren con Keit Moon y Jhon Entwistle, la paz eterna corre peligro.

Además de esos tres momentos determinantes en mi forma de entender la música y como Manolo me pidió diez canciones que me hayan marcado…  pues voy a seguir buscando.

 

Empecemos por Los Rolling Stones.

Quiero hacer constar que el segundo disco que me compre después del de Suzi Quatro fue uno de los Rolling.

Para los Stones nos sirve cualquier tema menos el “Satisfaction”, no sé por qué tanto jaleo, a mí me gusta más la versión que hizo Devo.

 

Para Lou Reed, otro de mis músicos de cabecera durante los años subterráneos, también me cuesta seleccionar un tema. Tal vez “Caroline Says”, del LP Berlín.

 

Con Jerry Lee Lewis tengo el mismo problema, son píldoras de energía (lo contrario de Lou Reed), por eso las tomaba y me servía cualquiera. Por ejemplo “Whole lotta shakin´ goin´ on”.

 

Para los momentos más anarquizantes nada mejor que The Fugs, y, por ejemplo: “Supergirl”.

 

Y los Kinks, ¿Qué os parecen los Kinks del Tío Ray? “Till the end of te day”, aunque me gusta más la versión de los Big Star.

 

Burning. Recuerdo un verano pegado al casete, oyendo una y otra vez la cinta de Burning Madrid. Por poner un tema, ponemos “Miéntela”.

 

Y por último no podían faltar The Clash. “London Calling”.

 

Y con esto ya hemos terminado, podría seguir añadiendo canciones a esta larga lista, pero creo que ya podemos darla por terminada con estos diez temas, nueve que SI y uno que NO.

Pero que quede claro que yo siempre he sido más Stoniano que Beatlemaniaco, más de Jerry Lee que de Elvis y más de los bombardeos que de las comuniones. Así me va.

 

Un saludo, Víctor Casado.