SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
           52ª EDICIÓN (2007)

del 26 de octubre al 3 de noviembre

seminci

 

BERGMAN en la Seminci
                                                                                                      por Diego Rodríguez

Esta 52 edición está dedicada a la memoria de Igmar Bergman

Ingmar Bergman nació en Upsala (Suecia) en 1918 y murió en la isla de Farö el 30 de Julio a los 89 años de edad.
En esta edición de la Seminci la organización dedicará un merecido homenaje al cineasta sueco con el estreno en España del documental “Bergman Island” donde la realizadora Marie Nyreröd consigue un fino retrato del cineasta gracias a la última entrevista que concedió Bergman antes de morir.
Bergman ganó aquí en Valladolid con “El séptimo Sello” (1960), “El manantial de la doncella” (1961) y con “Los comulgantes” (1966). En aquellos años el cine de Bergman llegaba a España gracias al festival
El concepto de cine de autor dentro de su vertiente más radical implica para dicho autor siempre el control absoluto en todos los aspectos de la producción de una película (dirección, casting, estética y guión), uno de los ejemplos más claros fue siempre el trabajo de Ingmar Bergman. Dicho control creativo lleva parejo la constante de una temática evolutiva en todos sus films, que en el caso del cineasta sueco sería la incesante búsqueda de la felicidad en las relaciones de pareja y el lento pero inexorable paso del tiempo y la llegada de la muerte como final, no por esperado menos trágico.

En el cine de Bergman la estructura clásica del relato cinematográfico se rompe en mil pedazos para indagar en la psicología de sus personajes, siempre de manera lenta y minuciosa, analizando con parsimonia el rostro de sus actores en un magnifico primer plano que nadie ha sabido manejar como él. Bergman muestra el alma del cine.
El espacio en sus películas es otro de los significantes básicos de su cine. En “Persona” la isla donde se recluyen las protagonistas se convierte en otro personaje mostrando el aislamiento de los seres humanos; la mansión grande y lúgubre de “Gritos y Susurros” se transforma gracias a la genial iluminación en un desierto de emociones donde la cercanía física de los personajes no conlleva nunca el acercamiento emocional y humano. Son espacios de ensueño, reales pero a la vez claramente personales y llenos de connotaciones oníricas.
Si el espacio es muy importante en su cine seguramente siempre recordaremos al sueco por su mágica utilización del tiempo. Para Bergman el tiempo es un ente aleatorio que no se rige por las leyes físicas. Sus primeros planos (siempre muy cerrados) muestran el tempo interior de los seres humanos, su fragilidad, y gracias a la sabiduría del maestro sueco se convierten en pequeñas pausas para reflexionar sobre lo que implica vivir. Es la metafísica del cine, del tiempo y del espacio como instrumentos para explicar la condición humana.

por Diego Rodríguez (sept'07)

balance
    conclusiones
       belleza oriental
         enfermedad terminal
            palmarés
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14 kilómetros                                                       
Matías Bize, lo bueno de filmar, lo bueno de escribir

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