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    SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
                                           - 57 edición -
                                                      del 20 al 27 de octubre 2012

 
 

por Fernando Rodríguez Tapia

  URBIZU : La esencia de Santos Trinidad

El poder contar de primera mano con directores que expresen sus experiencias, alejados de la incomodidad de la rueda de prensa es todo un lujo. El formato “master class” permite disfrutar de estas intimidades, de recomendaciones para futuros directores o simplemente conocer las metodologías de trabajo para amantes del cine.

Enrique Urbizu aparte de ser un gran cineasta tiene la virtud de un verbo claro y directo con el que explica perfectamente lo que mejor conoce. Como en sus películas, el director vasco es honesto, instintivo e intuitivo. A lo largo de dos horas, y con la compañía inestimable de Javier Angulo moderando el acto, Urbizu dejó perlas de todo tipo que sirven perfectamente para entender su forma de ver/hacer cine.

Entrando en faena, el cineasta vasco defendió que las películas están al servicio de los personajes y las historias, no al servicio del director.

Destacó la importancia prioritaria de conocer “que es lo que se pretende contar” y evitar a toda costa hacer películas “sobre uno mismo”.

Recordó la importancia en su formación de la realización de documentales industriales y lo que llamó jocosamente como “BBC” (bodas, bautizos y comuniones) para ir experimentando con el lenguaje cinematográfico.

Desde un plano más metódico el director de “Todo por la Pasta” recalcó como imprescindible la importancia de los diálogos y del mundo que nos rodea: la “vida alrededor”, “saber y conocer como habla la gente”. Un aspecto imprescindible para ser director. Como bien definió, “si no te interesa tu entorno, mejor que te dediques a otra cosa”.

Aunque comentó que la comedia es uno de los géneros más complicados de hacer, al tratar el “thriller” destacó la dificultad de la lucha entre drama y personajes. Este aspecto le sirvió para destacar la importancia de todos los actores desde el primero al último en un rodaje. Un proceso laborioso del que disfruta y cuya principal arma es la “confianza”.

Valoró especialmente dos elementos del mismo: el ayudante de dirección (pieza básica en el engranaje de una película, correa de trasmisión entre dirección y producción) y el montador (pieza clave para definir el estilo final de una película).

Por lo demás (que no fue poco), Enrique Urbizu lamentó los parones entre película y película, mostró su escepticismo hacia las nuevas tecnologías y se mostró combativo y nada complaciente al exponerle el asunto de las descargas ilegales y los derechos de los autores por su patrimonio cultural.

Fernando Rodríguez Tapia

 

 

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